Ricardo Monreal Avila*


LAPSUS PRISTINO


Los niños y los lapsus siempre dicen la verdad. Por ello, después de someter el mensaje del candidato a la dirigencia del PAN, Ernesto Cordero, al ojo clínico de tres connotadas escuelas analíticas de los actos fallidos (Freud-Lacan-Foucault), se llegó a la conclusión de que el verdadero discurso que el inconsciente del candidato escribió la madrugada de ese día, pero por razones políticamente correctas no pronunció en público y solo dejó entrever una frase, fue el siguiente:

“Quiero ser presidente del PRI…, porque PAN y PRI somos partidos genéricos intercambiables. Estamos hechos de la misma sustancia activa, pero en presentación diferente.

“Quiero ser presidente del PRI…, porque gracias a nosotros este partido regresó a Los Pinos. Tiene una deuda política con el PAN. Le dimos todo lo que pidió: impunidad, presupuesto para sus estados y municipios, reformas a medias, excedentes petroleros, sindicatos intocables, entre otros privilegios. Es hora de cobrarle la factura, haciéndome su dirigente nacional.

“Pero también quiero ser presidente del PRI…, porque ha sido un aliado desleal y ya estoy harto de que se robe nuestras banderas. Gracias a los votos de nuestros diputados y senadores, el gobierno y su partido aprobaron nuestras reformas más queridas, más sentidas, más históricas, pero el crédito y el usufructo político está siendo para ellos. La reforma laboral, la nueva ley de amparo, la electoral y, sobre todo, la energética, son todas nuestras, pero ellos nos las han pirateado. Así nos pasó con el salinismo, hace 20 años, y así nos está pasando ahora con en el peñismo. Oh, que horror de error! Por eso quiero dirigirlo ahora, para corregir la falla histórica de haberlo dejado llegar tan lejos.

“Quiero ser presidente del PRI…, porque entre el odio y el amor sólo hay un lapsus pristinus. Seamos sinceros compañeros. Hagamos un mea culpa: todos los panistas traemos un priista en la cabeza. Ya ven a Antonio Gali, en Puebla, confundió también al PAN con el PRI. Lo odiamos porque lo admiramos. Lo denunciamos porque lo envidiamos. Lo aborrecemos porque queremos ser como el PRI, el otro PRI, el nuevo PRI”.

En ese momento, los panistas históricos presentes en la reunión de Mérida ya estaban francamente desconcertados y ante la rechifla de lo que consideraron un “error” garrafal de su candidato, éste corrigió de inmediato.

“No se me enojen compañeros de sector y de partido. Quiero ser presidente del PRI…., porque en realidad quiero destruirlo. Soy el Cordero de Troya. Durante el sexenio pasado, acreditamos de sobra nuestra capacidad para destruir todo lo que tocábamos: la seguridad, la procuración de justicia, el empleo formal, el presupuesto, Pemex, la educación pública y los comicios del 2006. Acabamos hasta con el propio PAN; lo enviamos al tercer lugar en las elecciones presidenciales del 2012.

“Quiero ser presidente del PRI…, porque el nuevo PAN ya tiene dirigente nacional y nos está comiendo el mandado: se llama César Camacho Quiroz. Él está logrando todo lo que siempre quisimos hacer en 12 años y no pudimos: un partido incondicional al servicio del presidente; una oficina de gestoría legislativa de la Presidencia de la República; y un eficaz desmontador de los “mitos nacionalistas revolucionarios” que siempre combatimos culturalmente pero nunca derribamos legislativamente como “independencia energética”, “soberanía alimentaria”, “sindicalismo democrático”, “rectoría económica del Estado” y la “no reelección”.

“Quiero ser presidente del PRI…, porque necesitamos diferenciarnos del panismo actual en materia de corrupción: dejar atrás los “moches” al presupuesto federal y reducirlos a puras “mordidas” o “joint ventures” entre particulares; no más “oceanogates” y en todo caso sólo uno que otro “pemexgates”; no más padrones panistas inflados con beneficiarios de los programas sociales y, a lo sumo, padrones rasurados para una “consulta a la base” estilo PRI de los ochenta: una elección controlada entre amigos, admiradores y seguidores; una simulación de elección de dirigentes.

“Por último amigos, quiero ser presidente del PRI…, para adherirlo al PAN, y juntos dejarle a los mexicanos un partido que dure cien años; más fuerte que el PRI del siglo pasado y más consistente que el PAN de ahora, el prístino PRIAN”.

Y en eso sonó el despertador.

Además del acto fallido yucateco, el aspirante a la dirigencia nacional del PAN ha registrado otros “resbalones verbales”, según registro del portal ADNPolítico.com

"Vicente Calderón"
“Otra equivocación de Ernesto Cordero tuvo lugar en enero de 2012 durante el segundo debate entre los aspirantes presidenciales panistas, debate en el que confundió el nombre del expresidente Felipe Calderón, a quien llamó "Vicente Calderón".
"Yo quiero ser el candidato del PAN para consolidar lo logrado por el presidente Vicente Fox y por el presidente Vicente Calderón", dijo Cordero.
La equivocación de Cordero provocó comentarios en redes sociales y se convirtió en "trending topic" en Twitter. La contienda interna no favorecería a Cordero, pues Josefina Vázquez Mota fue la candidata presidencial en 2012.
"Con ingresos de 6,000 pesos al mes hay familias mexicanas que tienen el crédito para una vivienda, que tienen el crédito para un coche, que se dan el tiempo de mandar a sus hijos a una escuela privada y están pagando las colegiaturas"
Esta declaración fue hecha por Ernesto Cordero en febrero de 2011, año en el que el panista fungía como secretario de Hacienda y Crédito Público.
La afirmación del panista resultó desafortunada y generó una serie de críticas tanto de la población en general como de la clase política; incluso, se creó un grupo por Facebook bajo el nombre de "Yo quiero que Ernesto Cordero me administre la quincena".
Tras la polémica desatada, Cordero se dijo apenado por este asunto y argumentó que su idea fue mal interpretada, ya que en realidad se refirió a los "milagros" que hace la población que sobrevive con 6,000 pesos al mes.
"Me gusta 'Rebelión en la Granja', de George Orwell; me gusta 'La Isla de la Pasión', de Isabel Restrepo, y me gusta 'Alicia en el País de las Maravillas'"
Durante una entrevista radiofónica con Sergio Sarmiento, Ernesto Cordero confundió el nombre de la autora Laura Restrepo, a quien le cambió el nombre por Isabel.
"Me gusta 'Rebelión en la Granja', de George Orwell; me gusta 'La Isla de la Pasión', de Isabel Restrepo, y me gusta 'Alicia en el País de las Maravillas'", dijo el albiazul.
"¿La Isla de la Pasión de Isabel Restrepo?", cuestionó Sarmiento a la declaración del panista.
"Sí. Es muy bueno, deberías de darle una hojeadita", afirmó Cordero.
El conductor intervino nuevamente y corrigió: "¿Quizás la autora no será Laura Restrepo?".
"¡Claro, es Laura Restrepo, perdón!", contestó el exsecretario de Hacienda y cambió de tema.
En descargo del aspirante a la presidencia del PAN, debemos decir que cualquiera de nosotros estamos expuestos a resbalones y “traiciones” del inconsciente de este tipo. Es normal y natural. Lo anormal es no reconocerlos y negarse a asumirlos como lo que son: “deseos reprimidos de una relación amor-odio, atracción-rechazo, aceptación-negación, admiración-repudio entre el sujeto y el objeto”. En este caso, entre el PRI y el PAN.

ricardo_monreal_avila@yahoo.com.mx
Twitter: @ricardomonreala
*Diputado Federal

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