Ricardo Monreal Avila*

 

LOS JÓVENES SACUDEN LA ELECCIÓN


¿Quiénes están detrás del rechazo al candidato del PRI en la Ibero, de los abucheos al candidato del PANAL, Gabriel Quadri, en la Universidad Autónoma de Querétaro, y de las crecientes resistencias a la candidata del PAN en escenarios universitarios?

Aquí van algunos nombres de los agitadores y desestabilizadores juveniles: el desempleo (10% de los jóvenes entre 15 y 24 años están desempleados); la marginación social (7 millones de jóvenes ni estudian ni trabajan); la precariedad laboral (60% de los egresados universitarios que tienen la fortuna de conseguir un trabajo, ganan 6 mil pesos mensuales y no cuentan con seguridad social ni prestaciones); la discriminación educativa (más de 100 mil jóvenes son rechazados cada año por falta de espacio en las universidades y tecnológicos); la anomia política (los jóvenes están ausentes y distantes de los principales órganos de representación ciudadana del país); pero sobre todo, el exterminio generacional o juvenicidio que ha representado la guerra contra el crimen (45% de los 60 mil ejecutados son jóvenes menores de 29 años, mientras que el 48% de la población carcelaria del país es también de jóvenes).

Todos estos enemigos y amenazas para los jóvenes del México de hoy fueron procreados, amamantados y cultivados pacientemente a lo largo de 25 años por los gobiernos del PRI y del PAN, cual papá y mamá. Por ello, si alguien tiene claro que el cambio verdadero que necesita el país no lo representan estas dos opciones partidistas, son los jóvenes universitarios nacidos en el sexenio de Carlos Salinas, marcado por la corrupción y los crímenes políticos; los que crecieron en el gobierno de la megacrisis económica de Ernesto Zedillo; los que se “educaron” bajo la alianza política de Fox y Felipe Calderón con la dirigencia sindical del SNTE; y los que en el umbral de la edad adulta enfrentan un entorno de indignación generado por el desempleo, la inseguridad y la desigualdad.

Es clara la delantera que ha tomado AMLO entre los jóvenes universitarios, como lo demuestran los eventos en el Tecnológico de Monterrey, en la Universidad Iberoamericana (en ambos fue aclamado “Presidente”), en las votaciones entre estudiantes que se están realizando en diversas universidades públicas y, de manera especial, en los sondeos por internet y a través de las redes sociales donde, invariablemente, quien los gana es el candidato de la Coalición Movimiento Progresista.

En un análisis de la más reciente encuesta del diario Reforma, Alejandro Moreno reporta lo siguiente: “Durante las primeras semanas de campañas, la intención de voto por EPN bajó de 48 a 41por ciento entre los electores de 18 a 24 años de edad, y de 55 a 42 por ciento entre los que tienen 25 a 29 años… Lo que perdió Peña entre esos segmentos jóvenes se distribuyó entre sus rivales, con los jóvenes de 18 a 24 volteando principalmente hacia la candidata del PAN y los de 25 a 29 hacia el candidato de la izquierda. A diferencia de este último, quien también sumó algunos puntos entre los segmentos de mayor edad, JVM perdió apoyo entre los mayores de 30 años” (4 de mayo 2012).

Con 24.5 millones de electores menores de 29 años (una tercera parte del padrón), los electores jóvenes o “nuevos electores” comienzan a registrar movimientos y fluctuaciones que a su vez se reflejan en la tendencia a la baja del candidato del PRI-PVEM, Enrique Peña Nieto, en el desplazamiento de López Obrador hacia el segundo lugar de la contienda y en las dificultades de la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, para despuntar en su campaña.

El perfil de este nuevo elector es inconfundible: manifiesta desinterés o rechazo abierto a la política, pertenece a la clase media baja y media alta, con un nivel de escolaridad promedio de 10 años y, algo fundamental, con mayor exposición a los medios emergentes de comunicación que el resto de la población. Dedican en promedio tres horas al día al internet, 1.5 horas a la televisión (en programas de entretenimiento o deportivos generalmente), 40 minutos a la radio y 20 minutos a la prensa escrita.

Con casi tres millones de estudiantes matriculados en educación media y superior, los universitarios forman la parte más activa y representativa de este magma electoral, que ya empieza a convertirse en lava volcánica, a juzgar por lo que aconteció en la Ibero el pasado viernes.

A diferencia de la llamada “mayoría silenciosa” (un tipo de elector de corte conservador, que en 2006 fue determinante para el estrecho resultado electoral de este año), esta mayoría es bastante demandante, comunicativa, viral y contagiosa.

Antier se publicaron cuatro encuestas (El Universal, Excélsior, El Sol de México y el tracking diario de Milenio), todas posdebate. Tres de ellas confirman el avance de AMLO y su posicionamiento en el segundo lugar. Detrás de este movimiento están los jóvenes que empiezan a sacudir la elección, movidos por la indignación ciertamente, pero también por la esperanza de un cambio verdadero en el país.

Hace seis años la mayoría de los jóvenes universitarios se alejaron de la izquierda, movidos ante todo por la campaña del miedo en contra de AMLO. Hoy la historia es diferente. El candidato que postula un proyecto alternativo de Nación está avanzando y sumando votos en este sector estratégico, donde no sólo habrá de definirse el resultado de la próxima contienda sino, literalmente, el futuro del país.

ricardo_monreal_avila@yahoo.com.mx
Twitter: @ricardomonreala
*Senador de la República

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