Ricardo Monreal Avila*


SALARIO MÍNIMO, DESIGUALDAD MÁXIMA.

El debate es mundial, no sólo en México. ¿Cuál es el mínimo que debe ganar un trabajador? ¿Cómo fijar un ingreso que sea justo para quien lo recibe y no provoque distorsiones al conjunto de la economía, como la inflación? ¿El aumento en el ingreso de los trabajadores ayudaría a reactivar una economía estancada o la hundiría más?

En Estados Unidos, el presidente Barack Obama, le puso el cascabel al gato en enero pasado al aumentar el salario mínimo a 10.10 USD por hora a los empleados del gobierno federal que ingresen bajo los nuevos contratos. Así lo justificó: “Un salario mínimo más alto puede aumentar los ingresos y reducir la pobreza. Más empresas, desde pequeños negocios hasta grandes corporaciones como Costco, ven los mayores salarios como la manera correcta para aumentar la productividad y aumentar las ganancias”.

En España, Francia, Alemania y Japón, países que vienen de fuertes períodos recesivos y que a pesar de los rescates financieros y de empresas que han realizado aún no logran hacer crecer sus economías, están proponiendo un incremento razonable de los salarios (un rescate salarial de los trabajadores) como alternativa para reactivar la demanda y los mercados nacionales y regionales.

La discusión está ahora en México, gracias al jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, quien el pasado 1 de mayo, con motivo del día del trabajo, lanzó la propuesta de iniciar un debate y una revisión nacional al tema de los salarios mínimos, como mecanismo para recuperar el crecimiento económico.

La propuesta está acompañada ahora de un “Foro Internacional: Salarios Mínimos, Empleo, Desigualdad y Crecimiento Económico”, donde se esperan propuestas de políticas públicas y mecanismos concretos para mejorar el nivel salarial de los trabajadores mexicanos.

Por lo pronto, un resultado concreto de esta iniciativa sería que el jefe de gobierno ponga el ejemplo en casa y, siguiendo el camino de Obama, empiece por incrementar el salario mínimo de los trabajadores del Gobierno del Distrito Federal, por ejemplo, de 67.29 a 87.29 pesos diarios (20 pesos, un 30%) . Predicaría con el ejemplo y lanzaría un reto muy importante al resto de los gobiernos locales del país y al federal mismo.

Teóricamente, en una economía pura de libre mercado, el salario es un insumo más del proceso de producción y su valor lo fija la ley de la oferta y la demanda. El mejor escenario para los trabajadores es una economía de pleno empleo; es el punto donde obtienen mejores ingresos, porque la escasez de mano de obra obliga al alza de los salarios. Por el contrario, una economía con desempleo crónico, mantendrá bajos los ingresos de los trabajadores, porque el exceso de mano de obra crea un “ejército industrial de reserva”, donde los empleadores encuentran mano de obra a valor mínimo o residual.

México creo un sistema de fijación de salarios mínimos cuyo propósito era nivelar y regular el piso entre el capital y el trabajo, con la intervención del gobierno, protegiendo el ingreso de los trabajadores y garantizando un margen razonable de ganancia al empleador.

“La figura del salario mínimo se establece con la promulgación de la Constitución General de la República publicada en el Diario Oficial de la Federación del 5 de febrero de 1917, específicamente en el artículo 123, fracción VI bajo el principio de que el salario mínimo deberá ser suficiente “…para satisfacer las necesidades normales de la vida del obrero, su educación y sus placeres honestos, considerándolo como jefe de familia...

“La Ley Federal del Trabajo, Reglamentaria del Artículo 123 Constitucional, retoma el precepto constitucional y establece en su artículo 90 que el salario mínimo es la cantidad menor que debe recibir en efectivo el trabajador por los servicios prestados en una jornada de trabajo.

“Asimismo, señala que éste deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos” (Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, STPS, México, 2014).

Sin embargo, desde hace 25 años, con la adopción de una política económica orientada a privilegiar la generación y concentración de la riqueza sobre la distribución y remuneración del ingreso, los salarios mínimos se convirtieron en referentes de salarios máximos, siendo una de las principales fuentes de rezago en el ingreso laboral y, en esa media, de desigualdad y deterioro del mercado interno.

La precarización de los mini salarios es evidente. Sólo 23% de la canasta básica que se adquiría en los años 70 se puede comprar hoy (una depreciación del 77%). El 70% de los trabajadores formales gana hasta tres salarios mínimos, lo que explica el débil mercado interno. La situación no tiene visos de mejorar con la nueva legislación laboral. Seis de cada 10 trabajos generados al amparo de la nueva ley (es decir, de dos años a la fecha), tienen ingresos menores a 10 mil pesos, lo que es inferior a los 15 mil pesos mensuales promedio que obtiene un trabajador informal. Esto explica, entre otros factores, el rápido crecimiento de la informalidad en el país.

La forma como se fija el monto de los salarios mínimos es la siguiente: “En el procedimiento de fijación de los salarios mínimos se observan puntualmente las reglas contenidas en los numerales 570 y 571 de la Ley de la materia, en los que se dispone que en la fijación de los salarios mínimos los trabajadores y patrones podrán presentar ante la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, en un término que vencerá el último de noviembre, los estudios económicos que crean necesarios para que el Consejo de Representantes de la propia Comisión Nacional los considere en dicho procedimiento… El Consejo de Representantes después de analizar el informe de la Dirección Técnica y los estudios presentados por los trabajadores y los patrones, dictará durante el mes de diciembre y antes del último día hábil del mismo mes, resolución en la que fije los salarios mínimos generales y profesionales y la integración municipal de las áreas geográficas a efecto de aplicación de dichos salarios. La Resolución de la Comisión Nacional deberá expresar los fundamentos que justifiquen la fijación de los nuevos salarios mínimos” (Ibídem).

Es tan evidente la obsolescencia del salario mínimo, que hasta el PAN se ha sumado a la propuesta del jefe de gobierno, en un afán por lavarse la cara ante el electorado después de haber aprobado la impopular reforma energética. Busca promover una consulta nacional sobre el tema, aparejada a la elección federal del primer domingo de junio del 2015.

Sin embargo, antes de consultar a los ciudadanos el PAN debería explicarnos dónde estuvo o qué hizo al respecto durante los 12 años que tuvo la Presidencia de la República. ¿No cree usted?

ricardo_monreal_avila@yahoo.com.mx
Twitter: @ricardomonreala
*Diputado Federal

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