Arturo Rivera Trejo.
SEGURIDAD; MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES
El gobierno del estado de Zacatecas realiza una campaña publicitaria para
informar a la población de las cuantiosas inversiones en gastos para las
distintas corporaciones policiacas, municipales, estatales, ministeriales, etc.
La entrega de nuevo equipo como armamento, patrullas, helicopteros, uniformes u
la contratación de 400 policías capacitados y con pruebas de confianza son
gastos que nos obligan a realizar una comparación "costo-beneficio" entre lo que
se eroga y los resultados o buen desempeño de esas policías.
La continuidad en los enfrentamientos, persecusiones, desapariciones,
asesinatos, nos muestran a una entidad dentro de más peligrosas en la República.
En Estados Unidos, Zacatecas se ubica en la lista negra de los lugares con mayor
riesgo y peligro en el país, por lo que se recomienda a los ciudadanos "gringos"
evitar la visita turística a nuestra colonial ciudad de los Zacatecas.
Tal vez con un estudio profundo de investigación social y económica, riguroso en
metodología y diagnóstico, tendríamos la certeza de que no hay correspondencia
entre el costo y el beneficio cuando se incurre en elevados gastos para
seguridad pública.
Pero aún sin ese estudio profundo sobre los avances en el supuesto combate a la
delincuencia, la percepción de la ciudadanía es que no hay mejoría en alcanzar
ciertos niveles mínimos en bienestar y seguridad dentro de la ciudadanía. Esa
misma tendencia se observa en el país. Mucho gasto y pocos resultados, mucho
ruido y pocas nueces, mucho costo y poco beneficio.
El asunto es que la guerra contra el narcotráfico y sus mafias organizadas y
desorganizadas no va en serio. Hay fuertes intereses nacionales e
internacionales que pugnan por una guerra prolongada. Las propias autoridades
nos quieren convencer de la existencia de un largo plazo para erradicar el
crimen organizado. De doce a quince años más de guerra, nos dicen.
Si partimos del supuesto de que en toda guerra los primeros beneficiarios son
los fabricantes de armas, y que también los primeros compradores de armamento en
el mundo son los gobiernos. Entonces sabiendo que no operan los funcionarios con
la más transaparente conducta, sino que son objeto de conocidas prácticas de
corrupción y soborno, se concluye que hay sujetos interesados de que los
mexicanos se sigan matando.
La operación denominada "Rápido y Furioso" donde funcionarios norteamericanos y
mexicanos están involucrados en el tráfico ilegal de armas hacia Mexico, nos
lleva a la conclusión que también dentro de los gobiernos hay traficantes de
traje y corbata, con excelentes sueldos que son pagados con nuestros impuestos,
además de las dádivas que reciben de los poderosos narcotaficantes.
Resulta sospechosos que el presidente Felipe Calderón no ordene una
investigación a fondo de ese operativo llamado "Rápido y Furioso" para señalar
responsables y llegar hasta las últimas consecuencias en relación al castigo que
merecen los funcionarios que desde nuestro país se prestaron a las maniobras de
los funcionarios norteamericanos, que indudablemente están involucrados con la
industria militar del vecino país, una de las industrias más poderosas del munos.
En Zacatecas no cantamos mal las rancheras, se sabe que la mayoría de los
municipios no han certificado a sus polícias. Y cuando hay comandantes
sospechosos en el ámbito municipal se mueve toda la maquinaria estatal para
declararlos inocentes. No es posible que se entregue equipo, armamento y
vehículos a policías que se encuentran bajo sospecha de tener vínculos con los
mafiosos. A costa de nuestros impuestos se promueve la delincuencia desde las
policías.
Mucha mercadotecnia, bastante publicidad, demasiada contratación de policías
pero pocos resultados, poco desempeño, pocos avances. La relación
costo-beneficio es negativa. Se conspira contra la ciudadanía desde las altas
esferas del poder federal. Se habla del complot contra México, la guerra contra
el narco es un plan maquiavélico para infundir miedo, terror e inmovilizar a la
población en sus justas demandas por empleo, educación, salud, bienestar. Y
también la seguridad se convirtión en una necesidad y un bien que todos
anhelamos, pero nos crearon artificialmente esa necesidad desde el gobierno
federal cuando le declaró la guerra a las mafias.
El propio gobierno hizo de la seguridad un producto de primera necesidad,para
luego invertir millones y millones de dólares en armamento, aviones, barcos,
helicopteros, vehículos blindados. Actualmente, toda una industria relacionada
con el armamentismo y la seguridad está en pleno auge. Y muchos de los
ejecutivos de la empresas privadas de seguridad son expolicías y exmilitares que
están al servicio de poderoso intereses económicos. Habrá o no un complot contra
los mexicanos. Duda y acertarás.
Así estamos y así nos va.